Podemos enumerar innumerables y diversos tópicos en el mundo del deporte, y siempre encontraremos en esa relación el típico comentario de que "no hay enemigo pequeño".
Este pasado domingo en el pabellón "La Estación" de Navalcarnero se enfrentaba el CB Navalcarnero y el Baloncesto Aluche, en un encuentro perteneciente a la categoría de 1ª autonómica A de Madrid, y todo parecía indicar que los jugadores de la Villa Real volverían a encontrar la senda de la victoria, de una forma fácil y con un marcador amplio y sin problemas.
Nada más lejos de esa realidad imaginada seguramente por muchos, ..... quizás por demasíados!!!!
Nuestros chicos venían de una semana anterior complicada, en la que hasta 5 jugadores y el primer entrenador, cayeron en las garras de la gripe común que suele azotar nuestra vida cotidiana en éstas épocas del año. El resultado de ese tan inesperado contratiempo fue el de tener que solicitar el aplazamiento del partido correspondiente al 15/11/2009, y prácticamente no poder entrenar a lo largo de esa semana, con la consiguiente pérdida de ritmo y de acumulación del trabajo realizado hasta entonces.
Llegaba por tanto la semana de recuperación de esa gripe, y el afrontamiento del siguiente partido contra un Baloncesto Aluche, y como ya he dicho antes, quizás no se valoró al contrario como era debido, sobre todo teniendo en cuenta la circunstancia tan especial que el equipo de Navalcarnero había sufrido en tan corto espacio de tiempo.
Llegó el momento del salto inicial, y los aficionados que allí estabamos presenciando el choque comenzamos a ver que nuestro Navalcarnero no era el Navalcarnero de los últimos enfrentamientos. Costó mucho meter la 1ª canasta, y lo peor de todo es que el equipo no parecía tener la frescura que había venido manifestando en sus últimos encuentros.
Baloncesto Aluche se confabuló en el centro del campo, con un grito de guerra que hacia presagiar que no habían viajado hasta "La Estación" precisamente para disfrutar del entorno, y dejarse pegar cuál saco de boxeo, que es golpeado constantemente sin poder defenderse de ninguna manera. Tras el salto inicial, los del barrio madrileño golpearon con un directo traducido en dos triples desde unos 7 u 8 metros en las dos primeras jugadas de su ataque, que denotaba que su motivación estaba ese día a prueba de bombas.
El resultado al finalizar el primer cuarto era de 20-17 para los nuestros chicos de grana, pero se percibía que la defensa no estaba funcionando como otros días.
Comenzaba el 2º cuarto, y la dinámica de Navalcarnero era exactamente la misma. Incluso, yo diría que peor, ya que desperdiciaron una ventaja de 8 puntos en el minuto 5 de este período (29-21), que Baloncesto Aluche engulló de un trago largo y profundo, para conseguir remontar el marcador en contra, y ponerse por primera vez por delante en el partido con un triple conseguido por el número 13 de los visitantes, y poner el electrónico en ese momento con un 34-35 a falta de 2 minutos para que unos y otros marcharan al vestuario a escuchar las correspondientes arengas de sus entrenadores, y sobre todo para reflexionar en voz baja y de forma individual sobre el bien ó el mal de sus respectivos juegos.
Llegó la reanudación del choque, y nada más comenzar, en los 2 primeros minutos de tiempo, se atisbó un rayito de luz para los de la Villa Real, que con un parcial de 5-0 (triple incluído) parecían querer dejar claro el por qué se encontraban en ese momento en un lugar más alto que los de Aluche en la tabla clasificatoria.
Pero nada más lejos de esa realidad colectiva, ó individual, que casi siempre nos engaña y que muchas veces nos hace fabricar pensamientos ó sentimientos que se convierten en tropiezos que van formando poco a poco los escalones de la experiencia, que poquito a poco nos hacen crecer y entender que el aprendizaje requiere inevitablemente de ir acumulando y asimilando esos tropiezos vitales. Así es también el deporte.
Perdón por el comentario filosófico de turno, pero es que cuando hablamos de aprendizajes y de jóvenes, este tipo de reflexiones son inevitables. Volviendo a lo que nos ocupa, al finalizar ese 3º cuarto, todos los que estábamos allí nos dimos cuenta que el 56-51 que mostraban los 2 marcadores laterales del pabellón "La Estación", indicaban que ese día iba a tocar sufrir!!!
Llegó el último acto, y con él una situación distinta, no esperada seguramente por la plantilla de Navalcarnero (ni tampoco por los pocos seguidores que allí nos encontrábamos presenciando el encuentro, ..... tengo que confesarlo). Baloncesto Aluche, decidió esta vez dar primero, y en 1 minuto nos devolvió el parcial de 5-0 que nosotros le habíamos endosado en el comienzo del anterior cuarto. El marcador en ese momento reflejaba un empate a 56, y el equipo granate de nuestro pueblo, utilizando un simil taurino, no era capaz de encontrar la manera de matar al toro.
Por fin, otro rayito de luz iluminó La Estación y nuestros chicos parecieron encontrar el modo de resolver el entuerto en el que se estaban metiendo. Un parcial de 13-.3 desde el minuto 2 hasta el minuto 6 de ese 4º cuarto, dejaban de nuevo la barrera de los 10 puntos de diferencia como otro nuevo presagio de lo que parecía ser la puntilla definitiva a los bravos jugadores de Aluche.
El marcador en ese momento reflejaba un 69-59 a favor de los nuestros, y como acabo de decir, la sensación que sobrevolaba el aire de "La Estación" parecía indicar que se estaba llegando por fin al final de la parada, después de recorrer un camino bastante tortuoso. Pero nada más lejos de la realidad! Aluche no estaba dispuesto a tirar aún la toalla, y con otro nuevo parcial de 0-7, volvieron a acercarse temerosamente en el electrónico, reflejando en el mismo un 69-66 en el minuto 8 de ese último acto. Fué precisamente ahí, cuando uno de los jugadores que están llamados a ser importantes este año en el equipo, decidió cortar la racha y con una importante canasta puso el marcador con un 71-66 a favor de los grana-boys, a falta de 1 minuto y 10 segundos para el pitido final.
A Baloncesto Aluche ya sólo le quedaba la heróica, y se tiró de cabeza a buscarla. Tocaba parar el cronómetro como fuera, y las faltas personales tácticas (como parecen denominarse ahora) hicieron acto de presencia. Aunque todavía Navalcarnero estaba empeñado todavía en complicar aún más el destino final del encuentro. Creo, si mi memoria no falla, que fallaron 4 tiros libres seguidos, y que de los otros 4 siguientes sólo metieron 2. Es decir, y resumiendo lo sucedido, que mientras los de nuestra querida Villa Real hacían un 2/8 en tiros libres, los de Aluche metían 2 canastas más que apretaban hasta más no poder el resultado, dejando a falta de 22 segundos el electrónico en un 72-70 a favor de los nuestros.
De infarto, los últimos compases del partido, que se resolvió con un tiro libre convertido por el nº 5 de Navalcarnero, contestado rápidamente con una canasta de Aluche (73-72), y con un tiempo muerto del equipo local que consiguió con ello sacar el balón desde el medio campo, para que el carácter y sangre fría y serbia del jugador de Navalcarnero (Sasha Matovic) decidiera por fin que la victoria cayerá de parte de los nuestros, gracias al acierto desde la línea de tiros libres, que dejó finalmente el tanteo del encuentro en un 75-72 no apto para taquicárdicos.
Los de Navalcarnero siguen siendo irrregulares, y se están especializando quizás demasíado en combinar momentos buenos, con momentos realmente malos. Se han empeñado en no matar el partido cuando han tenido ocasión por 2 veces de poder hacerlo, y a punto estuvieron de pagar por ello. Al equipo le ha faltado indudablemente la consistencia que había manifestado en los últimos enfrentamientos, y si quiere de verdad pelear por las primeras posiciones del grupo impar de su categoría, deberá volver a ponerse el mono de trabajo y sobre todo concienzarse de que el camino del éxito es muy largo, y el único secreto para conseguirlo reside en el esfuerzo, la superación, el espíritu de equipo y sobre todo la humildad.
Uno de nuestros grandes genios de la literatura española de todos los tiempos, Miguel de Cervantes Saavedra, plasmó en una corta y sencilla frase la esencia de lo que yo creo es una de las premisas más importantes en el deporte colectivo en general. El dijo:
"- “Estar preparado es media victoria".
Confíamos de todo corazón que este maravilloso equipo, diseñado seguramente para hacer algo grande éste año, se prepare a conciencia para conseguir a partir de ahora esa media victoria, en todos y cada uno de los partidos que aún tienen que afrontar.